miércoles, 13 de noviembre de 2013

Presten atención los que gobiernan

Una tentación frecuente de los hombres es la de "borrar" textos de las Escrituras y quedarse sólo con los que les convienen. Existen textos que son verdaderamente incómodos para muchos, y por eso, hacen "como si no existieran". No es jugar limpio eso. La Escritura es integral, como integral es el hombre. Tiene llamadas importantes para la vida espiritual, pero también tiene partes esenciales para la vida cotidiana, material, social. No es honesto quien pretende "manipular" a su favor lo que dice Dios, ocultando buena parte de lo que ha dicho, porque le es incómodo... Lo honesto, lo verdaderamente justo, es dejar decir a Dios lo que debe y dejarse interpelar siempre por ello, pues al fin y al cabo será la norma para una mejor vida integral, aunque sea duro enfrentarse plenamente con la verdad, sobre todo si es en contra de algo que estoy haciendo mal. Dios no dirá jamás nada que pueda dañar al hombre. Al contrario, cuando se trata de exigir lo justo, lo bueno, lo honesto, podemos estar absolutamente seguros que surgirá de Dios, que es la fuente de todo bien. Y, acentuadamente, será más clara su posición cuando se trata de defender al débil, al humilde, al sencillo, al que no tiene quien lo defienda. Dios se coloca decididamente en favor de los más necesitados y oprimidos...

En San Pablo encontramos un llamado al respeto y la veneración por la autoridad... Afirma claramente que "toda autoridad viene de Dios". Es natural que así sea, pues Dios es el origen de todas las cosas. También Dios se encargó de responder a la necesidad de que existiera alguien que dirigiera las sociedades, para asegurar el orden, la paz y la justicia. Por eso, en la vida social debemos aceptar que la existencia de la autoridad es un deseo explícito de Dios. También Pablo nos invita a orar por las autoridades. Es esencial el apoyo que debe dar el pueblo a quien está encargado de ejercer el poder. La oración es el principal de esos apoyos. Pero también cada ciudadano debe entender que su papel en la sociedad debe ser de igual manera reverencialmente cumplido, en todo lo que se refiere al cumplimiento de los deberes, al ejercicio responsable y cívico de los derechos, a la promoción de la paz social, a la exigencia justa de un buen gobierno que asegure el bien para todos sin distinción... En el entramado social, tanto las autoridades como el pueblo tienen papeles fundamentales que deben ser estrictamente llevados adelante. Cuando uno de los dos falla, falla todo el entramado...

En la doctrina de San Pablo sobre la autoridad también está establecida claramente su responsabilidad respecto del bien. La autoridad es "un instrumento de Dios para ayudar a hacer el bien", lo cual implica que el fin que ella debe tener siempre debe apuntar a la búsqueda del bien y a procurarlo para todos... De tal manera es esencial esto, que se deslegitima la autoridad cuando no persigue este objetivo y se pone al servicio de otros intereses bastardos... Cuando se coloca al margen de lo más débiles protegiendo a los más fuertes, cuando usa el poder sólo para beneficio personal, cuando busca su riqueza de cualquier manera sin importar las formas deshonestas, cuando favorece a un grupo de ciudadanos por encima e incluso en contra de otros, cuando excluye de su "servicio" a quienes no lo apoyan, cuando no respeta las leyes en el momento en que no lo favorecen... Son tantas las razones por las cuales se podría deslegitimar el poder... Y es lógico que así sea, pues el que tiene mayor responsabilidad, sin duda, tiene mayores riesgos y debe tener muchas más cosas en mente para poder hacer bien su tarea...

El texto del Libro de la Sabiduría sobre los gobernantes es terrible en las consideraciones sobre el cumplimento justo de su tarea... En primer lugar, de nuevo habla del origen de la autoridad: "El poder les viene del Señor, y el mando del Altísimo". Quiere decir que nadie se puede arrogar a sí mismo el origen de su autoridad. Es una concesión divina, y al ser así, debe cumplirse según lo que Dios quiere. Nadie tiene derecho a traicionar el designio de Dios. Si Él ha establecido la existencia de quien ejerce el servicio de gobierno, es para que se cumpla según lo que Él establece, no según lo que le viene en gana a quien lo recibe. Es traición hacerse del poder que Dios concede, para luego ponerse de espaldas a sus designios... Y esta traición no quedará sin escarmiento. Dios es un Dios celoso y se colocará siempre en favor del pueblo, de los débiles. Si en algo hay que estar claro es en que Dios jamás permitirá que la autoridad quede impune cuando ha faltado a su tarea de servicio a todos, en particular a los más sencillos: "A los poderosos les aguarda un control riguroso"... El favor de Dios con los más humildes es entrañable... Pero la ira de Dios contra los poderosos cuando no cumplen con su deber, es terrible, imponente... No quisiera yo estar en los zapatos de quien no ha cumplido bien con su servicio de autoridad y es traidor a los designios de Dios... "Ustedes no gobernaron rectamente, ni guardaron la ley, ni procedieron según la voluntad de Dios. Repentino y estremecedor vendrá sobre ustedes, porque a los encumbrados los juzga implacablemente"... Esto hace temblar a cualquiera... "Los fuertes sufrirán una fuerte pena..."

Es verdad... Toda autoridad viene de Dios y a ella los pueblos le deben honor y reverencia. Pero esa autoridad existe para ayudar a buscar el bien para todos, sin excepciones ni favoritismos, teniendo a todos en el mismo nivel... Todos debemos apoyar a la autoridad con nuestra oración, el cumplimiento de nuestros deberes y el ejercicio y la exigencia justa de nuestros derechos... Y debemos tener en mente siempre que cuando la autoridad no cumple, particularmente cuando traiciona a los más débiles, Dios mismo sale en defensa de éstos. Y cuando Dios defiende, no hay fuerza contraria que le pueda, por mucho poder que haya recibido. El mismo Dios que ha puesto en sus manos el poder, se lo arrebatará y lo dejará completamente derrotado, a expensas de la justicia que le exigirá por no haber cumplido correctamente. No debe el pueblo jamás sentirse abandonado por el Dios del amor, que se coloca siempre en favor de los últimos. Si hay que exigir al poder, hay que hacerlo. Dios está del lado del débil. Y nadie, ninguna fuerza sobre la tierra, podrá jamás negar este derecho a quien debió haber recibido el favor del poder y no lo hizo... La protesta justa, cívica y pacífica, pero firme e inapelable, es un derecho que Dios mismo nos da. Y en ella, Él sale en primer lugar, encabezando la exigencia justa del cumplimiento de la búsqueda del bien por parte del poder, e incluso, quitándoselo de las manos y dejándolo totalmente derrotado si lo ha traicionado vilmente a Él y al pueblo...

4 comentarios:

  1. Sabes que al leer tu reflexion de hoy, ademas de darme cuenta que debo exigir mis derechos ante los que ejercen la autoridad, tambien tengo una responsabilidad muy grande con Raquel y mis hijas porque Dios me ha dado autoridad sobde ellas. Tengo que devisarme un poco aunque siempre he tratado de respetarlas y amarlas mucho. Pido a Dios que me ayude y me perdone por los errores que he cometido con ellas. Gracias otra vez.

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    1. De acuerdo, Carlucho... Aunque el artículo se refiere principalmente a la autoridad civil, los principios generales se deben aplicar a toda clase de autoridad. Y toda autoridad está llamada a cumplir el compromiso del servicio por amor a los "súbditos", en el buen sentido de la palabra, que se refiere a los que están a su cuidado, no bajo su dominio. Dales mis saludos a Raquel y las "niñas". Un abrazo. Dios te bendiga

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  2. Difícil compaginar una mala autoridad con su origen "divino", será que Dios se aleja al dejar de ser esta autoridad coherente con su origen?. Saludos!

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    1. Exactamente Gerson. Eso es lo que sucede... El origen divino de la autoridad no asegura la bondad de su ejercicio. Los hombres somos reverencialmente libres. Y esa autoridad puede ser traidora con la intención original de Dios, por lo cual Dios toma en sus manos el escarmiento que debe dársele, y la defensa del pueblo que ha debido recibir las "bondades" del servicio del poder, y que no recibió por la traición... Siendo el origen de la autoridad divino, es también divino el juicio a esa autoridad... Saludos a Helenita y los chamos. Un abrazo. Dios te bendiga

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