martes, 19 de noviembre de 2013

Hora Santa para la Clausura del Año de la Fe

HORA SANTA PARA LA
CLAUSURA DEL AÑO DE LA FE

(Exposición del Santísimo. Se hace un Canto de Adoración Eucarística u otro equivalente)

En la apertura del Año de la Fe, el Papa Benedicto XVI nos dijo: “«La puerta de la fe» (cf. Hch 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida”.

Clausurar el Año de la Fe es, por lo tanto, realmente, iniciar una andadura más consciente en ella… Los cristianos jamás lograremos profundizar lo suficiente en la Fe, que es el conocimiento de Dios, la confianza extrema en Él y en su amor, y el escuchar y cumplir lo que nos pide amorosamente… Por eso, este es un camino que no se acaba, y que tendrá su plenitud sólo en la presencia eterna y amorosa delante de nuestro Dios.

Este Año de la Fe ha sido para todos la oportunidad que nos ha dado la Iglesia para hacer del nuestro, un caminar más consciente, más discernido, mejor vivido, del amor que Dios nos ha tenido desde toda la eternidad y para siempre. Ha sido una ocasión para responder más fielmente a ese amor con nuestro amor más maduro, probado, sosegado, sereno, sólido…

A la luz de los instrumentos que ha puesto en nuestras manos la Iglesia, hemos podido ir avanzando en esas rutas de profundidad. La Sagrada Escritura, los Documentos del Concilio Vaticano II y el Catecismo de la Iglesia Católica, han sido para todos excelentes apoyos para alcanzar la solidez deseada. Con su Palabra, el mismo Dios nos da la mejor iluminación posible. Y con el Vaticano II y el Catecismo es la misma Iglesia la que pone en nuestras manos, como Madre, el mejor discernimiento posible, pues ha sido hecho por Ella misma en su condición de Maestra de todos.

Demos gracias a Dios por llegar a este momento. Sepamos que este camino se abre para todos, de modo que debemos seguir andándolo con la esperanza de crecer cada vez más, siendo fieles a lo que nos convoca nuestro Padre, que es a su amor, a la fraternidad y a vivir la ilusión de la eternidad feliz junto a Él.

Iniciemos esta Hora Santa en ese espíritu filial. Abriendo el corazón a nuestro Padre, dejémonos abrazar por nuestra Madre, la Iglesia, para que ambos nos sigan haciendo sentir su amor y nos hagan desear más intensamente caminar siempre hacia nuestra meta, que es la plenitud del amor y de la felicidad.

(Silencio interior y exterior, para entrar en el clima de adoración ante el Santísimo)


EL TESORO DE LA FE

“Abraham creyó contra toda esperanza, para llegar a ser padre de muchos pueblos, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Rm 4,18-25).


(Silencio de escucha interior de la palabra proclamada. Luego, se pueden decir las siguientes u otras palabras)


Abraham es el modelo de nuestra fe, nuestro padre y nuestro maestro. Su gesto de abandono radical en el Señor, siendo casi totalmente desconocido para él, es la mejor demostración de lo que debemos hacer todos, que sí lo conocemos y hemos probado su dulzura entrañable. A pesar de ser Abraham nuestro maestro, nosotros lo aventajamos, pues tenemos más evidencias de la actuación del Dios Todopoderoso y Amor en nuestras vidas. Tenemos más evidencias y más razones para guardar sólidas esperanzas… En medio de todos los avatares de la vida, sabemos bien que hay un Dios que nos auxilia y nos consuela, que le da plenitud a nuestras alegrías y a las metas que alcanzamos. Dios da, sin duda, un fundamento sólido a todo lo que somos y vivimos…


(Minutos en silencio de contemplación)


CANTO: Quiero vivir por la Fe http://www.youtube.com/watch?v=VtYMRQSewBk



MODELOS DE FE PARA LOS HOMBRES DE HOY

MARÍA:  “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que va a nacer será santo y se llamará Hijo de Dios… -Aquí está la esclava del Señor, que se cumpla en mí según tu palabra…” (Lc 1,35.38).

PEDRO: “Jesús preguntó a los doce: -¿También ustedes quieren marcharse? Simón Pedro le respondió: -Señor, ¿a quién iríamos? Sólo tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios” (Jn 6,67-68). “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16,16).

CENTURIÓN: “-Señor, no te molestes. Yo no soy digno de que entres en mi casa, por eso no me he atrevido a presentarme personalmente a ti; pero basta una palabra tuya, para que mi criado quede curado. Porque yo, que no soy más que un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a uno: “Vete”, y va; y a otro: “Ven”, y viene; y a mi criado: “Haz esto”, y lo hace” (Lc 7,6-8).

CIEGO DE NACIMIENTO: “-Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí… -¿Qué quieres que haga por ti? –Señor, que recobre la vista. –Recóbrala, tu fe te ha salvado…” (Lc 18,38.41.42).

LADRÓN BUENO: “-¿Ni siquiera temes a Dios tú, que estás en el mismo suplicio? Lo nuestro es justo, pues estamos recibiendo lo que merecen nuestros actos, pero éste no ha hecho nada malo… Jesús, acuérdate de mí cuando estés en tu reino… -Te aseguro que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso…” (Lc 23,40-43).


(Silencio de escucha interior, colocándonos en los mismos casos de los personajes presentados, pensando sobre todo que muchos hemos pasado por circunstancias similares y pruebas a nuestra fe… Luego, se pueden decir las siguientes u otras palabras)


Cada uno de estos personajes es modelo para nosotros. En momentos felices, o dolorosos, o de expectativas firmes, nos hemos colocado también delante del Señor para decirle que sabemos que Él tiene el poder, que nos ama infinitamente, y que puede ser el remedio para nuestro mal, o la plenitud de nuestra felicidad, o quien llene absolutamente todas nuestras expectativas. Nuestra fe se ha sentido probada en muchas ocasiones, y en ellas la hemos podido acrisolar cada vez más para hacerla más sólida y más madura. En nuestro caminar, jamás estamos solos. Dios “pasa” continuamente a nuestro lado, más aún, camina con nosotros, se hace el encontradizo, para que lo veamos y lo llamemos, clamando por su poder y por su amor para que sea nuestro alivio y nuestro consuelo. No existe apoyo mejor que el mismo Jesús. A Él debemos reconocerlo como nuestro Salvador, como el Mesías, como el Hijo de Dios, quien puede mirarnos con amor, consolarnos de la mejor manera, limpiar nuestras impurezas, hacernos recuperar la vista… Su mano poderosa y amorosa está extendida hacia nosotros para que lo hagamos nuestro compañero de camino, tomándonos firmemente de ella y no soltándonos jamás…

(Minutos de silencio de contemplación)




UNA FE, UNA FAMILIA, UN DIOS QUE NOS UNE EN FRATERNIDAD


“Muéstrense solícitos en conservar, mediante el vínculo de la paz, la unidad que es fruto del Espíritu. Uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como también es una la esperanza que encierra la vocación a la que ustedes han sido llamados; un solo Señor, una fe, un bautismo; un Dios que es Padre de todos, que está sobre todos, actúa en todos y habita en todos” (Ef 4,3-6).


(Silencio de escucha interior, tratando de asumir el llamado de nuestra fe a vivir como hermanos, con un solo corazón. Luego, se pueden decir las siguientes u otras palabras)


Nuestra fe no nos ha sido dada para vivirla individualmente. Aunque es una experiencia personal, un don que Dios nos da a cada uno y que debemos hacer crecer en nuestros corazones, su plenitud se logrará sólo en la medida que la vivamos con los demás. Ellos, nuestros hermanos, han recibido también la misma fe, y con ellos nos hacemos más sólidos en la confesión y la vivencia de ella… Más aún, en cristiano, aunque la fe sea un regalo personal de Dios a cada uno, se entiende su vivencia únicamente en la medida en que se trate de hacerlo en común y de llevarla a quien no la tiene. Si hemos recibido ese regalo de Dios no es para que nos lo quedemos en un disfrute egoísta, casi narcisista. Eso sería asesinarla. La fe es para los demás, saliendo desde nosotros, desde nuestros corazones convencidos de que es lo mejor. Llevar la fe a los demás es una cuestión de amor. Por amarlos, queremos que vivan ellos también nuestra solidez, la realidad profunda que nos sustenta. No queremos que tengan el vacío existencial de quien no tiene una referencia a lo Absoluto, a lo fraterno, a lo eterno… Más aún, el aumento de nuestra fe está en la misma proporción en que nos preocupemos por hacerla llegar a los demás, como dijo el Beato Juan Pablo II: “La Fe se fortalece dándola”… Y es en esos actos en los que se sustentará la credibilidad de lo que creemos y confesamos, cuando la hagamos común con todos, los humildes, los sencillos, los menos favorecidos… “Muéstrame tu fe sin obras, que yo por mis obras, te mostraré mi fe”, decía el Apóstol Santiago…

(Minutos de silencio de contemplación)



CONFESIÓN DE LA FE

Unámonos todos, con una sola voz, en la confesión de nuestra fe, la misma que motivó a tantos en toda la historia, desde los Apóstoles hasta nuestros días, pasando por los santos confesores, los santos mártires, los santos consagrados, los santos laicos, los santos anónimos… La que nos enseñaron nuestro padres y han vivido tantos y tantos en todos los momentos grandes y pequeños de la historia de la Iglesia…

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. 

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros lo hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. 
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. 

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.



PRECES DEL PUEBLO

Al finalizar este Año de la Fe, recurramos con confianza al Padre de todos, Dador de todos los bienes, particularmente del Don de nuestra Fe, y supliquémosle:

-Por el Santo Padre, el Papa Francisco, que tiene la misión de confirmarnos en la Fe, para que crezca siempre en su solidez, y nos pueda transmitir con convicción suprema la doctrina y nos anime a la vivencia de la alegría cristiana de nuestra fe. Roguemos al Señor

-Por los Obispos, los Presbíteros y los Diáconos, Maestros y Pastores en la fe del pueblo de Dios, para que siendo fieles al mandato supremo que han recibido, puedan siempre conducir a la grey de Jesús hacia los pastos buenos que la mantengan saludable y fuerte. Roguemos al Señor

-Por los Consagrados, para que sean siempre signo vivo de la fe que todo el Pueblo de Dios está llamado a vivir, en la profesión de los Consejos Evangélicos. Roguemos al Señor

-Por los Padres y las Madres de Familia, para que sean el primer manantial del cual beban los hijos las aguas puras de la fe cristiana, y para que sean testimonio para ellos de una vivencia esperanzada y firme de las realidades cristianas. Roguemos al Señor

-Por todo el Pueblo de Dios que termina hoy la celebración de este Año de la Fe, para que madurando cada vez más en el compromiso cristiano, asuma su responsabilidad de ser fermento en la masa y grano de mostaza en medio de toda su realidad, y haga llegar el mensaje de salvación, de amor y de misericordia de Dios a todos los hombres. Roguemos al Señor

Dios Padre Todopoderosos, Fuente, Sustento y Fin de todas nuestras vidas, escucha amoroso la plegaria que te dirigimos, y haznos caminar siempre hacia ti para que lleguemos alegres a la vivencia plena del Amor, que nos anima a vivir creciendo en la Fe hoy y siempre. Te lo pedimos a tí, que eres el Amor, y que vives y reinas por siempre, con Jesús y en la unidad del Espíritu Santo, tu amor eterno, por los siglos de los siglos. Amén


PADRE NUESTRO, AVEMARÍA Y GLORIA

Uniéndonos como hermanos, sabiendo que es nuestro Padre Dios el que nos convoca y nos integra en la familia de la Iglesia, junto a nuestro Hermano Mayor, que nos ha regalado amorosamente a nuestra Madre María, nos unimos en una sola voz:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén

Dios te salve, María. Llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén


SIGNOS DEL AÑO DE LA FE

(Para finalizar, tres personas distintas se colocan al frente, cada una con la Biblia, los Documentos del Concilio Vaticano II y el Catecismo de la Iglesia Católica, respectivamente. Y en su momento, cada uno dice)

BIBLIA: Tu Palabra, Señor, nos ha iluminado el camino durante este Año de la Fe. Haz, Señor, que ella siga siendo el faro que nos guía, la voz que nos fortalece, el alimento que nos hace avanzar firmes. Nos comprometemos a seguir haciendo de tu Palabra nuestro apoyo más sólido en la Fe…

Todos: ¡NOS COMPROMETEMOS ANTE TI, PADRE AMOROSO!

CONCILIO VATICANO II: El Magisterio de la Iglesia, Padre, nos ha acompañado fielmente durante todo este Año de la Fe. Como buenos Pastores, nuestros guías nos han recordado lo que la Iglesia y el mundo necesitan para hacerte presente cada vez más en ellos. Nos comprometemos, Señor, a ser fieles a lo que la Iglesia nos enseña a través de la palabra de nuestros Pastores y a hacer presente su enseñanza en todas nuestras realidades…

Todos: ¡NOS COMPROMETEMOS ANTE TI, PADRE AMOROSO!

CATECISMO: Hemos profundizado, Padre, durante este Año de la Fe, en las verdades fundamentales de nuestra fe. Las conocemos mejor y procuramos vivirlas más conscientemente. Nos comprometemos, Señor, a seguir discerniendo bien los contenidos doctrinales de nuestra fe y a seguir siempre tratando de vivirlos con la mayor fidelidad en todos los momentos de nuestra vida…

Todos: ¡NOS COMPROMETEMOS ANTE TI, PADRE AMOROSO!

(El Presidente dice)

Padre amoroso y dador de todos los bienes, acepta nuestros compromisos, bendícelos y haz que los cumplamos con la mayor fidelidad. En su cumplimiento está nuestra plenitud y nuestra felicidad. Mira nuestros corazones y descubre en ellos la sinceridad con la que los asumimos… Confiamos en que tu Gracia nos acompañará siempre y nos hará ser firmes en ellos. Los colocamos ante ti, que eres el Amor y la Gracia, y que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén


BENDICIÓN FINAL CON EL SANTÍSIMO


CANTO FINAL: Iglesia Peregrina  http://www.youtube.com/watch?v=tFFKkSkX6MU

3 comentarios:

  1. Interesante Propuesta!!!. Ya se la re-envié a algunos laicos amigos del MCC. Bendición!!!!

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  2. Excelente... Ojalá pueda hacer mucho bien... Y se difunda bastante. Saludos a Helenita y los chamos. Dios te bendiga

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